Fuentes web
Entradas
Comentarios

¡Feliz Navidad!

Este sábado celebramos los 85 años de Olguita. Quien va un sábado al Cerro San Cristóbal, no puede dejar de conocerla. La visitamos desde hace 2 años y ahora hace parte de nuestras vidas… Compartimos algunas fotos

 

 

 

 

 

 

Compartimos con ustedes la experiencia de Carlos Zariquiey, un voluntario de Alegría y Esperanza:
 
Encender la televisión para ver el noticiero por las mañanas y encontrarme con crímenes, muerte y corrupción es parte de mi rutina, y de la rutina del mundo. Situaciones como el estar sentado cómodamente en la sala de mi casa viendo como muchos de mis compatriotas mueren de frio en las zonas más olvidadas de nuestro país, o buscar en Google “Somalia” y ver que los temas relacionados son “hambruna” y “sequia”, me hacían pensar que veía al mundo destruirse justo al frente mío, a través de una pantalla de vidrio; y que no había mucho que yo pudiera hacer, que eso solo le correspondía a los que toman las grandes decisiones. Rogaba a Dios por que toda esta crisis encontrara una solución, sin si quiere intentar formar parte de ella, sin darme cuenta que para Dios la herramienta del cambio era yo mismo. Entonces empecé a involucrarme con las actividades del cerro “San Cristóbal” y todo lo anterior cobro un poco mas de sentido, descubrí que no tenía que ir a lugares remotos para ayudar a los que más necesitan, que esa ayuda no siempre les va a llegar de grandes organizaciones benéficas ni del gobierno, y que el dinero no es precisamente lo que más les urge.

Ponerle colores encendidos a las empolvadas casas de todo un barrio, o enseñarle a un grupo de niños quien es Jesús y porque debemos parecernos a él han sido para mi, acciones pequeñas a simple vista, pero con un inmenso poder sobre la vida de estas personas. Cada fin de semana que voy y me veo mas y mas rodeado de gente con un mismo objetivo, me siento más seguro de que nosotros, como jóvenes, tenemos la obligación de ser parte del cambio, por un mundo más justo y cristiano.

El servicio implica sacrificios, como el invertir tu tiempo libre y levantarte temprano, pero te aseguro que la sonrisa de complacencia de un anciano o un sincero ¡Gracias! es más que suficiente para no dejar de hacerlo. Experiencias como las que vivo en “El Cerro” me cambian desde adentro, ¡me hacen la semana!                                                                                                              

Vamos a la Caminata Mariana!                                                                                            

Ruta: margen izquierda del río Lurín, desde Cieneguilla hacia Pachacamac

Dos rutas: (I) 17 km, (II) 12 km

Salimos desde la parroquia de Camacho a las 8am, estamos de regreso a las 6pm

Movilidad: S/. 15 soles (incluye cancionero)

Atrévete:

Puedo recordar mis sábados hace algunos años y al compararlos con los de ahora. Descubro que encontré respuestas que anduve buscando por muchos lugares y de distintas maneras. Hasta que, gracias a Dios, la verdad llego a mi vida y con ella la mejor aventura de mi vida.  

 Yo llegue al proyecto por curiosidad, tenía ganas de hacer actividades diferentes, de probar nuevas experiencias, quería descubrir más del mundo; sin imaginarme la grandeza de lo que encontraría. Hasta yo misma quede sorprendida cuando empecé a ver  la vida de manera distinta, al principio no lo entendía, no comprendía a que se debía ese cambio que iba sintiendo poco a poco, tiempo después comprendí que se debíaal acto de servir.

 Para entonces mi cambio en mi forma de pensar y de actuar ya se estaba dando; el acto de entregar, comprender a personas que necesitan precisamente eso  sólo un poco de tiempo por parte de sus pares, estaba haciendo  “efecto” en mí. Ya no era tan egocéntrica en mi forma de pensar, ya no miraba solo mis beneficios, sino que mi actitud se inclinaba a pensar también en los demás.Mi vida empezaba a tener más sentido, me hacía feliz hacerlo, lo practiqué y aprendí a realizarlo de corazón, descubrí nuevos sentimientos, nuevas formas de afrontar los problemas, nuevas repuestas para las circunstancias aparentemente difíciles e imposibles que, según yo, se me presentaban en la vida; todo empezaba a armarse como un perfecto rompecabezas, cada pieza en su lugar y junto con ello yo dejaba una etapa de mi vida para ser más consiente de la realidad en la que vivo y ya no sólo de la burbuja en la que me encontraba y que aparentemente era todo mi “gran” y único mundo.

El servicio me responde tanto que hasta lo he convertirlo en parte de mi personalidad, una  característica mía ya adherida, que no pienso dejar jamás.

Es por eso que los invito a probar la increíble experiencia de dedicar una parte de su tiempo al servicio, verán como sus corazones dejan los defectos que tanto los persiguen para hacer de ustedes mejores personas, más auténticas, felices y completas.

No tengan miedo de apuntarse en lo que podría ser la mayor aventura de sus vidas, mucho más divertida y emocionante incluso que un deporte extremo, una fiesta o un viaje exótico. Les aseguro que no se arrepentirán. La invitación ya está hecha, Y ustedes ¿van?…

“El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

Adriana

¡Hola!, mi nombre es Raquel. Ya hace unos meses que voy al proyecto en el cerro San Cristobal: “Alegria y esperanza”, y cada visita siempre es una experiencia nueva.
Siempre es especial poder ver la sonrisa de un niño o ver cuanta alegria te dan por el hecho de visitarlos un par de horas. Es tanto lo que te dan ellos, tanto lo que te enseñan, que a pesar de las exigencias que puede implicar el ir hasta alla (como el levantarte temprano), lo que uno gana es mucho mas grande y profundo que el corazon no hace otra cosa más que ensancharse cada veza mas y mas !
Solo el amor es el que me mueve a seguir cada visita, pero el amor se hace concreto en el servicio. :)

Raquel

Entradas antiguas »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.