Puedo recordar mis sábados hace algunos años y al compararlos con los de ahora. Descubro que encontré respuestas que anduve buscando por muchos lugares y de distintas maneras. Hasta que, gracias a Dios, la verdad llego a mi vida y con ella la mejor aventura de mi vida. 
Yo llegue al proyecto por curiosidad, tenía ganas de hacer actividades diferentes, de probar nuevas experiencias, quería descubrir más del mundo; sin imaginarme la grandeza de lo que encontraría. Hasta yo misma quede sorprendida cuando empecé a ver la vida de manera distinta, al principio no lo entendía, no comprendía a que se debía ese cambio que iba sintiendo poco a poco, tiempo después comprendí que se debíaal acto de servir.
Para entonces mi cambio en mi forma de pensar y de actuar ya se estaba dando; el acto de entregar, comprender a personas que necesitan precisamente eso sólo un poco de tiempo por parte de sus pares, estaba haciendo “efecto” en mí. Ya no era tan egocéntrica en mi forma de pensar, ya no miraba solo mis beneficios, sino que mi actitud se inclinaba a pensar también en los demás.Mi vida empezaba a tener más sentido, me hacía feliz hacerlo, lo practiqué y aprendí a realizarlo de corazón, descubrí nuevos sentimientos, nuevas formas de afrontar los problemas, nuevas repuestas para las circunstancias aparentemente difíciles e imposibles que, según yo, se me presentaban en la vida; todo empezaba a armarse como un perfecto rompecabezas, cada pieza en su lugar y junto con ello yo dejaba una etapa de mi vida para ser más consiente de la realidad en la que vivo y ya no sólo de la burbuja en la que me encontraba y que aparentemente era todo mi “gran” y único mundo.
El servicio me responde tanto que hasta lo he convertirlo en parte de mi personalidad, una característica mía ya adherida, que no pienso dejar jamás.
Es por eso que los invito a probar la increíble experiencia de dedicar una parte de su tiempo al servicio, verán como sus corazones dejan los defectos que tanto los persiguen para hacer de ustedes mejores personas, más auténticas, felices y completas.
No tengan miedo de apuntarse en lo que podría ser la mayor aventura de sus vidas, mucho más divertida y emocionante incluso que un deporte extremo, una fiesta o un viaje exótico. Les aseguro que no se arrepentirán. La invitación ya está hecha, Y ustedes ¿van?…
“El que no vive para servir, no sirve para vivir”.
Adriana




